Como consecuencia de su emplazamiento privilegiado, la villa goza de un clima suave y templado, que hace que los inviernos sean benignos y los veranos moderados.
La bondad de este clima se debe al hecho de que la villa esta cerca del mar y al abrigo del macizo del Garraf, que con su altura barra el paso de los vientos fríos del norte y noroeste y de las corrientes del interior.











