La situación costanera determina un clima típicamente mediterráneo: lluvias en la primavera y el otoño, escasas pero torrenciales, y temperaturas suaves; inviernos temperados y veranos calurosos y secos. Tanto el paisaje del Parque de Olérdola como el del Parque del Garraf se caracterizan por su marcado carácter mediterráneo y por ser el testimonio de una larga relación entre el hombre y el medio.
Estos dos espacios están emparados legalmente por planes especiales de protección promovidos por la Diputación de Barcelona y aprobados definitivamente por la Generalitat de Catalunya el año 1986, el del Garraf, y el 1992, el de Olèrdola.
Buena parte de Garraf nos ofrece un paisaje mediterráneo meridional. La vegetación que caracteriza este paisaje es un matorral denso de uno a tres metros de altura donde dominan el garric y el llentiscle y donde crece el margalló, el càrritx y otras especies de procedencia africana.
Más al interior, el paisaje esta integrado por fragmentos de encinas y pinedas de pino blanco la mayoría de los cuales han estado afectados por los incendios forestales y hoy se encuentran en proceso de regeneración.
En los fondos o valles cerrados se encuentra la vegetación típica de encinas, como es la misma encina, el boix, la roja, el lligabosc o el marfull.
En cuanto a la fauna, encontramos la serpiente verde, la serpiente de herradura, el còlit negre, el còlit ros, la merla blava, la fagina y el toixó. Últimamente, se ha introducido la tortuga mediterránea
Las bases constituyen puntos clave para la vida de muchas especies, sobre todo para aquellas en que el agua va ligada irrefutablemente a su ciclo vital, como los anfibios y muchos invertebrados.
El gran desarrollo del sistema cárstico ha favorecido la presencia de animales cavernícolas, algunos de los cuales son especies únicas en el mundo.











